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Qué hacer gratis en La Habana (y disfrutarla a fondo)

publicado por admin en 07 de mayo de 2017
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Qué hacer gratis en La Habana (y disfrutarla a fondo)? Como podrás suponer, este artículo no pretende ser una guía completa del qué hacer en La Habana. Ni mucho menos. Solo quiero darte algunas ideas, cuatro pinceladas, un comienzo… el resto creo que es mejor dejarlo al azar y la improvisación. En Cuba es bueno dejarse llevar hasta cierto punto y permitir que te sorprendan, así, sin más.

Seguro que muchas de las cosas que voy a decir ya te suenan y tienes en mente verlas. Pero, cuando te preguntes qué hacer gratis en La Habana, ten en cuenta que La Habana es como una cebolla: cuando le quitas una capa descubres que debajo hay otra y más abajo otra, y luego otra, y otra…. Es una ciudad llena de pequeños secretos, de rincones, de sitios y de costumbres que sorprenden. La vieja ciudad imperial, llena de sabores de aquellos tiempos, se mezcla con una intensa pátina de corrientes culturales complejas. España, África, Inglaterra, Francia, Estados Unidos, Haití, Jamaica, la República Dominicana… Todo el mundo dejó su huella. Y el habanero en particular y el cubano en general, absorbieron todas esas influencias y las hicieron suyas en el crisol de la Historia. El resultado es algo que podríamos llamar “cubanía”, una mezcla de idiosincrasia, talante, razas, religiones y culturas, una filosofía vital especial y única. Y esa cubanía vas a encontrarla por todos los rincones. La sentirás con la vista, con el olfato, con el gusto, con el oído y hasta con el tacto.

Qué hacer gratis en La Habana?: fácil, déjate llevar… ¡y disfruta de la ciudad!

 

 

Qué hacer gratis en La Habana (Paseo del Prado)Recorrer el Paseo del Prado

Este hermoso paseo se inicia en la Plaza de la Fraternidad y termina en las inmediaciones del Malecón. Fue construido en 1772 bajo el gobierno colonial del Marqués de la Torre, Capitán General de la isla, que en aquellos momentos era una de las colonias españolas más florecientes de América. Su primer nombre fue el de Alameda de Extramuros o de Isabel II, por hallarse afuera de las grandes murallas que cercaban la ciudad.

Es un paseo ideal para caminar, sentarse a ver pasar gente o disfrutar de una conversación con personas locales. En los fines de semana, el Paseo alberga exposiciones de arte y se llena de puestos de artistas que intentan vender sus óleos, sus acrílicos y sus acuarelas. Algunos de ellos son realmente buenos.

El Paseo del Prado, cuyo nombre (imagino) evocaba a los españoles el otro Paseo del Prado (el de Madrid), es una de las calles más emblemáticas y carismáticas de la ciudad.


Visitar el Hotel Nacional

Entrar en el histórico y magnífico hotel es gratis. Es la joya del barrio del Vedado. Tiene jardines, terrazas, cafeterías, salas, hall y tiendas en las que sin ser cliente se permite el acceso. Es un edificio, donde se puede presenciar sus hermosas instalaciones, que han albergado que_hacer_gratis_en_la_habana-hotel_nacionalen el pasado a importantes personalidades. Sin embargo, dentro de las instalaciones puedes adquirir un trago por un costo muy bajo, y disfrutar un relajante atardecer desde sus jardines. En estos jardines estuvo situada la Batería de Santa Clara, un baluarte defensivo que reforzaba la defensa de la entrada a la bahía en época española. De este sistema defensivo, actualmente se exhiben en el jardín dos cañones: el “Krupp” y el  “Ordóñez”,  siendo este último (en su época) el cañón más grande del mundo.

Cuando lo visites, debes prestar especial atención a la arquitectura y a la decoración interior. El Hotel  muestra en su arquitectura  un estilo ecléctico, en donde están presentes el Art Decó (con marcadas influencias de la arquitectura del morisco español), lo Neoclásico y el estilo Neocolonial. También se muestran detalles del ambiente californiano de siglos atrás. Todo esto ha hecho que el Hotel sea el más interesante y excepcional en la región del Caribe como muestra única de tantas corrientes arquitectónicas.


Pasear por la Habana Vieja

La ciudad antigua, la Vieja Habana, es la ciudad colonial pura, que se encontraba enteramente rodeada y protegida por un sistema de murallas y defensas, las cuales cerraban puertas y mantenían a salvo el sueño de los habaneros hasta el alba. Se ordenaba el cierre de puertas mediante un cañonazo (ritual que aún en la actualidad puede verse aunque ya perdió su sentido original y hoy en día solo es una atracción más para los turistas). Los viejos palacios de los aristócratas (hoy reconvertidos en hoteles o museos), las calles adoquinadas, sus ruidos, olores, correteo permanente de gente, tiendas de artesanos y bullicio callejero se mezclan y envuelven sus calles.

Es casi obligatorio recorrer las calles Obispo y Mercaderes, las más populares del casco histórico.


Recorrer las Plazas Coloniales

Todas las guías lo dicen (y estoy de acuerdo): La manera fácil y amena de conocer la Habana Vieja es recorrerla a pie con el objetivo de visitar las cuatro principales plazas que la conforman. Ir de una a otra te obliga a recorrer calles y al recorrerlas, poco a poco, vas aprendiendo, admirando, sorprendiéndote y disfrutando una de las ciudades más curiosas y fascinantes del mundo.

que_hacer_gratis_en_la_habana-plaza-viejaLa Plaza Vieja

Diseñada en 1559, es la plaza más ececléctica de La Habana. En ella el barroco cubano convive con el art nouveau. Irónicamente, la Plaza Vieja, en sus orígenes, se llamó la Plaza Nueva y principalmente se utilizaba para realizar ejercicios militares. Luego funcionó como mercado al aire libre y zona comercial. Y actualmente, salpicada de restaurantes, cafés, bares y cervecerías, se muestra colorida y alegre. En ella podrás encontrar lugares muy interesantes como la Cámara Oscura, un ingenioso dispositivo óptico con el que disfrutar de hermosas vistas de la ciudad, o el Palacio Cueto, el ejemplo más acabado de art nouveau de La Habana.

La Plaza de Armas

Construida en 1519, poco después de la fundación de la ciudad, es la más antigua y una de las más hermosas de La Habana. En su época colonial, fue el centro administrativo del país. Antiguamente se llamó Plaza de la Iglesia (por albergar la Parroquial Mayor, la primera iglesia de La Habana). El nombre de Plaza de Armas llegó a finales del siglo XVI, cuando comenzó a utilizarse  para realizar paradas y ejercicios militares.

Desde primeras horas de la mañana, la plaza acoge una pequeña feria organizada por libreros de viejo (libros de segunda mano) y coleccionistas. Puedes encontrar libros raros y curiosos, cachivaches, cámaras inservibles, placas de bronce con imágenes y objetos de interés general…

Desde el punto de vista arquitectónico, la plaza es espectacularmente colonial. Desde el punto de vista cultural, es una joya: en ella encontrarás el Palacio de los Condes de Santovenia (finales del siglo XVIII) actual Hotel Santa Isabel, el Museo de la Ciudad (ubicado en el Palacio de los Capitanes Generales), el Museo de la Ciudad (ubicado en el Palacio de los Capitanes Generales), el Palacio del Segundo Cabo, el Castillo de la Real Fuerza, el Museo y monumento El Templete, el Museo Nacional de Historia Natural, el Museo de Navegación, y el Museo del Automóvil.

que_hacer_gratis_en_la_habana-plaza_de_las_palomasLa Plaza de las Palomas

Uno de los rincones más hermosos de La Habana es la Plaza de San Francisco. Inmediata al Convento que lleva el nombre del mismo santo, la Plaza ha gozado de gran popularidad entre los habaneros desde el siglo XVII. Entre los edificios de mayor interés social actualmente destaca el inmueble que ocupa la Lonja del Comercio. La Fuente de los Leones, traída de Italia y esculpida en mármol blanco de Carrara. También destacan el Convento y la Iglesia de San Francisco de Asís,  la emisora Habana Radio, la Terminal marítima Sierra Maestra; el Palacio de los marqueses de San Felipe y Santiago de Bejucal, el edificio de la Aduana de La Habana, y la Casa Galería de la pintora venezolana Carmen Montilla.

Curiosamente, entre tanta arquitectura buena, tanto monumento y tanta historia, lo que más éxito tiene es una estatua de bronce, fijada a ras de calle sin pedestal, como si de otro peatón se tratase. Me refiero a la estatua del archifamoso “caballero de París”, junto a quien todos quieren hacerse una foto.

Plaza de la Catedral

De las cuatro plazas coloniales, ésta es la más espectacular y valiosa (desde el punto de vista barroco). Todos los edificios de la plaza se han conservado desde intactos desde que fuera construida (a principios del siglo XVIII). La unidad de estilo arquitectónico hacen que la plaza sea toda ella una joya del barroco colonial. Algunas de las edificaciones más destacadas, además de la Catedral de San Cristóbal, son el Palacio de los Marqueses de Aguas Claras, el Palacio del Conde de Lombillo, el Palacio del Marqués de Arcos, el Palacio de los Condes de Casa Bayona (donde actualmente se alberga el Museo de Arte Colonial) y el Centro Wifredo Lam (un pequeño museo y galería dedicado a Wifredo Lam, uno de los artistas modernos cubanos más reconocidos).

En el callejón del Chorro (que arranca en la misma plaza) se encuentra el Taller de Arte Experimental de Gráfica, donde artistas cubanos realizan aguafuertes, litografías y serigrafías. Sus obras suelen gozar de una excelente calidad, y son una buena muestra del arte plástico cubano.

que_hacer_gratis_en_la_habana-atardecer_en_el_maleconCon las torres de la catedral iluminadas todas las noches, sin lugar a dudas, la Plaza de la Catedral es un lugar estupendo para disfrutarlo de noche, cuando el calor tropical remite. Los restaurantes tienen mesas afuera, en donde lugareños y turistas se unen y se relajan tomando una copa y escuchando música.


Atardecer en el Malecón

El lugar más representativo y especial de Centro Habana, desde el cual se puede apreciar uno de los atardeceres más hermosos del Caribe. Hablo de una larga avenida, de 8 km de longitud, con ocho carriles de circulación y amplia acera junto al mar. Curiosamente, para ser tan famoso, resulta extraordinariamente anodino (desde el punto de vista urbanístico). Pero guste o no guste, esto es lo de menos porque el Malecón es lugar de encuentro, cita de paseantes, de enamorados, de trotamundos, buscavidas, turistas, despistados, prostitutas, policías, pintores, poetas, pescadores, músicos y chicos bañándose imprudentemente entre los bloques del malecón. Todos se encuentran aquí al caer la tarde, convirtiendo el paseo marítimo en un punto de encuentro imprescindible.


África y el Callejón de Hamel

Callejón de Hamel, La Habana, CubaAl igual que el barrio chino de La Habana o la calle Obispo, el Callejón de Hamel tiene personalidad propia y no necesita de nada ni de nadie para ser. Un sitio con olores, sabores, colores y sonidos muy particulares. Es famoso por sus murales y esculturas populares y atrevidas, de todos los colores, formas y tamaños. Es caóticamente mágico y está cargado de tiendas y puestos de santería yoruba. Se respira África por todos sus costados.

Para visitarlo es mejor ir los domingos, día de la semana en que toma verdadera forma. Ese día, los vecinos, vestidos como antiguos dioses del panteón Yoruba, los Orishas, salen al callejón a recibir a los visitantes y se escuchan fuertes los toques de los tambores. EN ese momento “el oso ruge”, dicen ellos mismos mientras los tambores suenan enloquecidos y los afrocubanos bailan.


Fotografiarse con autos clásicos

La Habana conserva uno de los parques automotores más antiguos del mundo, en donde puedes encontrarte muchísimos autos clásicos de los 50. La mayoría de ellos funcionan porque han llegado hasta nuestros días canibalizado piezas y recambios de otros coches con peor suerte. Y ahí radica el milagro: siguen funcionando. Es normal encontrarte con un Pontiac con faros de Chevrolet, volante de Seat, relojes de Peugeot, motor Toyota, caja de cambios Mercedes…

Algunos, una ínfima minoría, se han restaurado debidamente o se conservan en excelente estado. Estos pocos autos se dedican a pasear turistas y son verdaderas joyas sobre ruedas. Los podrás ver muy fácilmente en las calles cercanas al capitolio, donde son estacionados a la espera de que un turista los contrate. Hacerse fotos junto a ellos supone que te pedirán 1 CUC (por los “derechos de autor”, jajaja). El Paseo Martí, cerca del Parque Central, es el mejor lugar para deleitarse con la contemplación de estos coches de los años 50.


Qué hacer gratis en La Habana (Parque Almendares)El Parque Almendares

El Parque Almendares es uno de los lugares preferidos para tomarse una foto en un ambiente de selva tropical, sin salir de la ciudad. Está situado en Miramar, en las riberas del Río Almendares, al oeste de la ciudad y comprende aproximadamente siete kilómetros, con un tramo largo y estrecho desde la desembocadura hasta Puentes Grandes y un ensanchamiento posterior que se extiende hasta la avenida Boyeros y la calle 100. El parque cuenta con cuatro complejos recreativos: El Parque Almendares, El Parque Forestal, Los Jardines de La Tropical, y Los Jardines de La Polar donde se ofrecen variadas actividades culturales para el disfrute de sus visitantes.

Los recorridos peatonales por toda la extensión del parque y los paseos en barquita por el río permiten disfrutar de la belleza del lugar, así como apreciar lugares de interés patrimonial como los restos de la Presa El Husillo y los canales del Acueducto de Fernando VII.


Tren Mambí

La presencia del Coche Mambí en la calle Churruca es una invitación que hace la Oficina del Historiador de la Ciudad para grandes y chicos, en este andar por la Habana colonial. Se trata de un auténtico palacio sobre ruedas, con un elegante comedor, ventanas de madera con persianas y ventiladores que refrescan el ambiente con nieve carbónica.

Las excelentes condiciones de confort y seguridad del Coche Mambí, lo hicieron muy apreciado por figuras de la política cubana, por ello, viajaron en él candidatos y presidentes de la nación en períodos de campaña electoral; entre los más conocidos, algunos viejos trabajadores de los ferrocarriles mencionaban a José Miguel Gómez, Mario García Menocal, Alfredo Zayas y Fulgencio Batista.

 

Y aquí termino. No por falta de sitios recomendables, sí por exceso de tamaño del artículo. Otro día, más!

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